Símbolos de la Medalla y mensaje espiritual:
-María aplastando la cabeza de la
serpiente que esta sobre el mundo. Ella, la Inmaculada, tiene todo
poder en virtud de su gracia para triunfar sobre Satanás.
-El color de su vestuario y las doce
estrellas sobre su cabeza: la mujer del Apocalipsis, vestida del sol.
-Sus manos
extendidas, transmitiendo rayos de gracia,
señal de su misión de madre y mediadora de las gracias que derrama sobre el
mundo y a quienes pidan.
-Jaculatoria: dogma de
la Inmaculada Concepción (antes
de la definición dogmática de 1854). Misión de
intercesión, confiar y recurrir a la Madre.
-El globo bajo
sus pies: Reina del cielos y
tierra.
-El globo en sus manos:
el mundo ofrecido a Jesús por sus manos.
-La cruz: el misterio
de redención- precio que pagó Cristo.
obediencia, sacrificio, entrega
-La M: símbolo de María
y de su maternidad espiritual.
-La barra: es una letra
del alfabeto griego, "yota" o I, que es monograma del nombre, Jesús.
Agrupados ellos: La Madre de Jesucristo
Crucificado, el Salvador.
-Las doce estrellas: signo de la
Iglesia que Cristo funda sobre los apóstoles y que nace en el Calvario de su
corazón traspasado.
-Los dos corazones: la
corredención. Unidad indisoluble. Futura devoción a
los dos y su reinado.
Nombre:
La Medalla se llamaba originalmente:
"de la Inmaculada Concepción", pero al expandirse la devoción y haber
tantos milagros concedidos a través de ella, se le llamó popularmente "La
Medalla Milagrosa".
Alfonso Ratisbone era abogado
y banquero, judío, de 27 años. Tenía gran odio hacia los católicos porque su
hermano Teodoro se había convertido y ordenado sacerdote, tenía como
insignia la medalla milagrosa y luchaba por la conversión de los judíos.
Alfonso pensaba casarse poco después
con una hija de su hermano mayor, Flora, diez años menor que el, cuando
en enero de 1842, haciendo un viaje de turismo a Nápoles y Malta, por una
equivocación de trenes llego a Roma. Aquí se creyó en la obligación de visitar
a un amigo de la familia, el barón Teodoro de Bussiere, protestante convertido
al catolicismo.
El barón le recibió con toda
cordialidad y se ofreció a enseñarle Roma. En una reunión donde Ratisbone
hablaba horrores de los católicos, este barón lo escuchó con mucha paciencia y
al final le dijo: "Ya que usted está tan seguro de si, prométame llevar
consigo lo que le voy a dar- ¿Que cosa?. Esta medalla. Alfonso la rechazó
indignado y el barón replicó: "Según sus ideas, el aceptarla le debía
dejar a usted indiferente. En cambio a mi me causaría satisfacción." Se echó a reír y se la puso
comentando que él no era terco y queera un episodio
divertido. El barón se la puso al cuello y le hizo rezar el Memorare.
El barón pidió oraciones a varias
personas entre ellas al conde La Ferronays quien le dijo: "si le ha puesto
la medalla milagrosa y le hahecho rezar el
Memorare, seguro que se convierte." El conde murió de repente dos días
después. Se supo que durante esos dos días había ido a la basílica de Sta.
María la Mayor a rezar cien Memorares por la conversión de Ratisbone.
Por la Plaza España se encuentra el
barón con Ratisbone en su último día en Roma y este le invita a pasear. Pero
antes tenía que pasar por la Iglesia de San Andrés a arreglar lo del funeral
del conde. Ratisbone le acompaña a la Iglesia.
He aquí su testimonio de lo que entonces sucedió: "a los pocos momentos de
encontrarme en la Iglesia, me sentí dominado por una turbación inexplicable.
Levanté los ojos y me pareció que todo el edificio desaparecía de mi vista. Una
de las capillas (la de San Miguel) había concentrado toda la
luz, y en medio de aquel esplendor apareció sobre el altar, radiante y llena de
majestad y de dulzura, la Virgen Santísima tal y como esta grabada en la
medalla. Una fuerza irresistible me impulsó hacia la capilla. Entonces la
Virgen me hizo una seña con la mano como indicándome que me arrodillara... La Virgen no me habló
pero lo he comprendido todo."
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El barón lo encuentra de rodillas,
llorando y rezando con las manos juntas, besando la medalla. Poco tiempo mas
tarde es bautizado en la Iglesia del Gesu en Roma. Por orden del Papa, se
inicia un proceso canónico, y fue declarado "verdadero milagro".
Alfonso Ratisbone entró en la Compañía
de Jesús. Ordenado sacerdote, fue destinado a París donde estuvo ayudando a su
hermano Teodoro en los catecumenados para la conversión de los judíos.
Después de haber sido por 10 años
Jesuita, con permiso sale de la orden y funda en 1848, las religiosas y
las misiones de Ntra. Sra. de Sión. En solo los diez primeros años Ratisbone consiguió la
conversión de 200 judíos y 32 protestantes. Trabajó lo indecible en
Tierra Santa, logrando comprar el antiguo pretorio de Pilato, que convirtió en
convento e Iglesia de las religiosas. También consiguió que estas religiosas
fundasen un hospicio en Ain-Karim, donde murió santamente en 1884 a los 70
años.
Por la señal de la Santa Cruz, etc.
ACTO DE CONTRICION.
Oración para todos los días:
¡Oh María sin pecado original concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!
¡Dulcísima Reina de los cielos y de la tierra!; que por amor a los hombres te dignastes a manifestarte, a vuestra sierva Sor Catalina, con las manos llenas de rayos de luz; a fìn de hacer saber al mundo que deseas derramar abundantes gracias sobre todos los que con confianza te piden; Concèdeme Madre mía, que a imitación de Sor Catalina derrames en mi alma la luz necesaria para conocer mi nada y mi miseria; y lo mucho que debo a mi Padre Dios, por tantísimos beneficios, como me ha dispensado; y que cumpliendo su voluntad en esta vida; pueda gozarle en Tu compañía eternamente en el cielo. Amén.
Tres Ave Marías, y 3 veces la jaculatoria “Oh María sin pecado original concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos”.
Primer Día:
¡Amorosísima Madre mía!, que placer tiene mi alma, cuando considero que tantos deseos tienes en concederme vuestros favores; que no esperas otra cosa, sino que acuda a Tì, para remediar nuestros males y llenarnos de vuestras gracias y dones.
Oh María, mi Madre amada, reina de la Corte Celestial, te ruego que todos acudamos siempre a Tì, como nuestra única esperanza.
Oración Final:
Acuérdate, ¡Oh piadosísima Siempre Virgen María!, que no se ha oído decir jamás; que ninguno de los que han recurrido a vuestra protección, e implorado vuestro socorro, haya sido abandonado de Tì. Animado con esta confianza, ¡Oh Virgen de las Vírgenes!, a Tì vengo; gimiendo bajo el peso de mis pecados, me postro a Tus pies.
¡Oh Madre del Divino Verbo!, no desprecies mis súplicas; antes bien, escúchalas favorablemente, y dignate acogerlas. Amén.
Tres veces la jaculatoria: “Oh María sin pecado original concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos”.
Segundo Día:
¡Santísima Madre de Dios!, ¡Señora nuestra y mi tierna Madre!; que consuelo tan grande siente mi corazón, cuando contempla Tu imagen, como te viò Sor Catalina, con un globo en vuestras Divinas Manos, que representaba toda la tierra, y lo estrechabas sobre vuestro pecho; simbolizando así el amor que tienes a los hombres. Concèdeme, ¡oh Divina Madre Eterna! ¡Oh Madre mía!, el que sepamos corresponder a tanto amor, procurando imitar vuestras virtudes. Así sea.
Continúe con la oración final.
Tercer Día:
¡Virgen Inmaculada!. ¡Celestial Madre mía! Con que placer llego ante Tu Santísimo Altar; para contemplar Tus virtudes y exponer mis penas. Que aliento santo cobra mi espíritu, al acercarme ante Tu Sagrada Imagen; donde veo representada la más profunda humildad; una modestia admirable y el resto de todas las perfecciones con que el Señor Dios te adornó.
Haz ¡Madre Santísima!, ¡Divina y Celestial Señora! ¡Reina del Clero, de los apóstoles! ¡Madre del Mecías! ¡Hija predilecta de Dios Padre! Que oigamos siempre Tus maternales avisos, para que arrepentidos de nuestras culpas, e imitando vuestras virtudes; logremos la inmensa dicha de estar contigo en el cielo, por toda la eternidad. Así sea.
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