Todas las profecías se cumplieron:
1-la misión de Dios pronto le fue
indicada con la revelación de la medalla milagrosa.
2-una semana después de esta aparición
estallaba la revolución. Los revoltosos ocupaban las calles de París, saqueos,
asesinatos, y finalmente era destronado Carlos X, sustituido por el "rey
ciudadano" Luis Felipe I, gran maestro de la masonería.
3-El P. Aladel (director) es nombrado
en 1846 Director de las Hijas de la Caridad, establece la observancia de la
regla y hacia la década del 60 otra comunidad femenina se une a las Hijas de la
Caridad.
4-En 1870 (a los 40 años) llegó el momento del
gran peligro, con los horrores de la Comuna y el fusilamiento del Arzobispo
Mons. Darboy y otros muchos sacerdotes.
5- solo queda por cumplir la ultima
parte.
Aparición del 27 de noviembre del 1830
La tarde el 27 de Nov. de 1830, sábado
víspera del primer domingo de Adviento, en la capilla, estaba Sor Catalina
haciendo su meditación, cuando le pareció oír el roce de un traje de seda que
le hace recordar la aparición anterior.
Aparece la Virgen Santísima, vestida de
blanco con mangas largas y túnica cerrada hasta el cuello. Cubría su cabeza un
velo blanco que sin ocultar su figura caía por ambos lados hasta los pies.
Cuando quiso describir su rostro solo acertó a decir que era la Virgen María en
su mayor belleza.
Sus pies posaban sobre un globo blanco,
del que únicamente se veía la parte superior, y aplastaban una serpiente verde
con pintas amarillas. Sus manos elevadas a la altura del corazón sostenían otro
globo pequeño de oro, coronado por una crucecita.
La Stma. Virgen mantenía una actitud
suplicante, como ofreciendo el globo. A veces miraba al cielo y a veces a la
tierra. De pronto sus dedos se llenaron de
anillos adornados con piedras preciosas que
brillaban y derramaban su luz en todas direcciones, circundándola en este
momento de tal claridad, que no era posible verla.
Tenia tres anillos en cada dedo; el mas
grueso junto a la mano; uno de tamaño mediano en el medio, y no mas pequeño, en
la extremidad. De las piedras preciosas de los anillos salían los rayos, que se
alargaban hacia abajo; llenaban toda la parte baja.
Mientras Sor Catalina contemplaba a la
Virgen, ella la miró y dijo a su corazón:
Este globo que ves (a los pies de
la Virgen) representa al mundo entero, especialmente Francia y a cada alma en
particular. Estos rayos simbolizan las gracias que yo derramo sobre los que las
piden. Las perlas que no emiten rayos son las gracias de las almas que no
piden.
Con estas palabras La Virgen se da a
conocer como la mediadora de las gracias que nos vienen de Jesucristo.
El globo de oro (la riqueza de gracias)
se desvaneció de entre las manos de la Virgen. Sus brazos se extendieron
abiertos, mientras los rayos de luz seguían cayendo sobre el globo blanco de
sus pies.
En este momento se apareció una forma
ovalada en torno a la Virgen y en el borde interior apareció escrita la
siguiente invocación: "María sin pecado concebida,
ruega por nosotros, que acudimos a ti"
Estas palabras formaban un semicírculo
que comenzaba a la altura de la mano derecha, pasaba por encima de la cabeza de
la Santísima Virgen, terminando a la altura de la mano izquierda .
Oyó de nuevo la voz en su interior:
"Haz que se acuñe una medalla según este modelo. Todos cuantos la
lleven puesta recibirán grandes gracias. Las gracias serán mas abundantes para
los que la lleven con confianza".
La aparición, entonces, dio media
vuelta y quedo formado en el mismo lugar el reverso de la medalla.
En el aparecía una M, sobre
la cual había una cruz descansando sobre una barra, la cual atravesaba la letra
hasta un tercio de su altura, y debajo los corazones de Jesús y de María, de
los cuales el primero estaba circundado de una corona de espinas, y el segundo
traspasado por una espada. En torno había doce estrellas.
La misma aparición se repitió, con las
mismas circunstancias, hacia el fin de diciembre de 1830 y a principios de
enero de 1831. La Virgen dijo a Catalina: "En adelante, ya no veras , hija
mía; pero oirás mi voz en la oración".
Un día que Sor Catalina estaba inquieta
por no saber que inscripción poner en el reverso de la medalla, durante la
oración, la Virgen le dijo: "La M y los dos corazones son bastante
elocuentes".
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