Catalina sueña con
ver a la Virgen
El Angel la despierta
Todo era silencio en la sala donde
dormía Sor Catalina y cerca de las 11:30 PM oyó que por tres veces la llamaban
por su nombre. Se despertó y apartando un poco las cortinas de su cama miro del
lado que venia la voz y vio entonces un niño vestido de blanco, que parecía
tener como cuatro o cinco años, y el cual le dijo: "Levántate pronto y ven
a la capilla; la Santísima Virgen te espera".
Sor Catalina vacila; teme ser notada de
las otras novicias; pero el niño responde a su preocupación interior y le dice:
"No temas; son las 11;30 p.m.; todas duermen muy bien. Ven yo te
aguardo".
Ella no se detiene ya ni un momento; se
viste con presteza y se pone a disposición de su misterioso guía, "que
permanecía en pie sin separarse de la columna de su lecho."
Vestida Sor Catalina, el niño comienza
a andar, y ella lo sigue marchando a "su lado izquierdo". Por donde
quiera que pasaban las luces se encendían. El cuerpo del niño irradiaba vivos
resplandores y a su paso todo quedaba iluminado.
Al llegar a la puerta de la capilla la
encuentra cerrada; pero el niño toca la puerta con su dedito y aquella se abrió
al instante.
Dice Catalina: "Mi sorpresa fue
mas completa cuando, al entrar a la capilla, vi encendidas todas las velas y
los cirios, lo que me recordaba la Misa de media noche". (todavía ella no ve a
la Virgen)
El niño la llevó al presbiterio, junto
al sillón destinado al P. Director, donde solía predicar a las Hijas de la
Caridad, y allí se puso de rodillas, y el niño permaneció de pie todo el
tiempo al lado derecho.
La espera le pareció muy larga, ya que
con ansia deseaba ver a la Virgen. Miraba ella con cierta inquietud hacia la
tribuna derecha, por si las hermanas de vela, que solían detenerse para hacer
un acto e adoración, la veían.
Por fin llego la hora deseada, y el
niño le dijo: "Ved aquí a la Virgen, vedla aquí"
Sor Catalina oyó como un rumor, como el
roce de un traje de seda, que partía del lado de la tribuna, junto al cuadro de
San José. Vio que una señora de extremada
belleza, atravesaba majestuosamente el presbiterio, "fue a
sentarse en un sillón sobre las gradas del altar mayor, al lado del
Evangelio".
Sor Catalina en el
fondo de su corazón dudaba si verdaderamente estaba o no en presencia de la
Reina de los Cielos, pero el niño le dijo: "Mira a la Virgen".
Le era casi imposible describir lo que
experimentaba en aquel instante, lo que paso dentro de ella, y le parecía que
no veía a la Santísima Virgen.
Entonces el niño le habló, no como
niño, sino como el hombre mas enérgico y palabras muy fuertes: -"¿Por
ventura no puede la Reina de los Cielos aparecerse a una pobre criatura mortal
en la forma que mas le agrade?" "
Entonces, mirando a la Virgen, me puse
en un instante a su lado, me arrodille en el presbiterio, con las manos
apoyadas en las rodillas de la Santísima Virgen. "Allí pasé los momentos más dulces de mi vida;
me sería imposible decir lo que sentí".
Ella me dijo cómo debía portarme con mi
director, la manera de comportarme en las penas y acudir (mostrándome con la
mano izquierda) a arrojarme al pie del altar y desahogar allí mi corazón, pues
allí recibiría todos los consuelos de que tuviera necesidad. Entonces le
pregunté que significaban las cosa que yo había visto, y ella me lo explicó
todo ".
Instrucciones de la Santísima Virgen
Fueron muchas las confidencias que Sor
Catalina recibió de los labios de María Santísima, pero jamas podremos
conocerlas todas, porque respecto a algunas de ellas, le fue impuesto el mas
absoluto secreto.
La Virgen le dio algunos consejos para
su particular provecho espiritual: (La Virgen es Madre y Maestra)
1- Como debía comportarse con su
director (humildad profunda y obediencia). Esto a pesar de que su confesor, el
padre Juan María Aladel, no creyó sus visiones y le dijo que las olvidara.
2- La manera de comportarse en las
penas, (paciencia, mansedumbre, gozo)
3- Acudir siempre (mostrándole con la
mano izquierda) a arrojarse al pie del altar y desahogar su corazón, pues allí
recibiría todos los consuelos de que tuviese necesidad. (corazón indiviso, no
consuelos humanos)
La Virgen también le explicó el
significado de todas las apariciones y revelaciones que había tenido de San.
Vicente y del Señor.
Luego continuó diciéndole:
Dios quiere confiarte una misión; te
costara trabajo, pero lo vencerás pensando que lo haces para la gloria de Dios.
Tu conocerás cuan bueno es Dios. Tendrás que sufrir hasta que los digas a tu
director. No te faltaran contradicciones; mas te asistirá la gracia; no temas.
Háblale a tu director con confianza y sencillez; ten confianza no temas. Veras
ciertas cosas; díselas. Recibirás inspiraciones en la oración.
Los tiempos son muy calamitosos. Han de
llover desgracias sobre Francia. El trono será derribado. El mundo entero se
verá afligido por calamidades de todas
clases (al decir esto la Virgen estaba muy triste). Venid a los pies de este
altar, donde se prodigaran gracias a todos los que las pidan con fervor; a
todos, grandes y pequeños, ricos y pobres.
Deseo derramar gracias sobre tu
comunidad; lo deseo ardientemente. Me causa dolor el que haya grandes abusos en
la observancia, el que no se cumplan las reglas, el que haya tanta relajación
en ambas comunidades a pesar de que hay almas grandes en ellas. Díselo al que
esta encargado de ti, aunque no sea el superior. Pronto será puesto al frente
de la comunidad. El deberá hacer cuanto pueda para restablecer el vigor de la
regla. Cuando esto suceda otra comunidad se unirá a las de ustedes.
Vendrá un momento en que el peligro
será grande; se creerá todo perdido; entonces yo estaré contigo, ten confianza.
Reconocerás mi visita y la protección de Dios y de San Vicente sobre las dos
comunidades..
Mas no será lo mismo en otras
comunidades, en ellas habrá víctimas..(lagrimas en los ojos). El clero de París
tendrá muchas víctimas..Morirá el señor Arzobispo.
Hija mía, será despreciada la cruz, y
el Corazón de mi Hijo será otra vez traspasado; correrá la sangra por las
calles ( la Virgen no podía hablar del dolor, las palabras se anudaban en su garganta;
semblante pálido). El mundo entero se entristecerá . Ella piensa: ¿cuando
ocurrirá esto? y una voz interior asegura: cuarenta años y diez y después
la paz.
La Virgen, después de estar con ella unas
dos horas, desaparece de la vista de Sor Catalina como una sombra que se
desvanece.
En esta aparición la Virgen:
Le comunica una misión que Dios le quiere
confiar.
La prepara con sabios consejos para que hable
con sumisión y confianza a su director.
Le anuncia futuros eventos para afianzar la
fe de aquellos que pudieran dudar de la aparición.
Le Regala una relación familiar de
madre-hija: la ve, se acerca a ella, hablan con familiaridad y sencillez, la
toca y la Virgen no solo consiente, sino que se sienta para que Catalina pueda
aproximarse hasta el extremo de apoyar sus brazos y manos en las rodillas de la
Reina del Cielo.
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